Las turbulencias son la primera señal de que algo no anda bien. El nerviosismo de las azafatas confirma la duda, aunque ninguna se atreve a prevenir a los pasajeros. En cuestión de segundos el avión comienza a desarmarse, los pasajeros gritan, pero no hay para donde huir. En un cerrar y abrir de ojos ya están en el suelo. Pasarán horas antes de saber quiénes sobrevivieron. En los últimos ocho años en suelo venezolano esa historia se repitió 417 veces: mil 891 pasajeros vivieron para contarla; otros 588 murieron en los accidentes aéreos, informa La Verdad.
Los expertos afirman que viajar en avión es más seguro que en automóvil, sin embargo, la imprudencia de los pilotos, el cambio climático imprevisto y la falta de mantenimiento en las aeronaves han provocado un crecimiento progresivo de los siniestros. La Oficina de Archivos de Accidentes Aeronáuticos en el mundo reporta a Venezuela como el segundo país con mayor número de siniestros aéreos. Le precede Estados Unidos.
La Organización No Gubernamental Rescate Humbolt destaca en sus archivos, no oficiales, que desde 2004 hasta el presente el país ha estado crítico en materia aeronáutica. El promedio anual es de unos 53 eventos, sin contar los incidentes antes o después del despegue que han obligado a los pilotos a regresar a tierra. El año más crítico para la aeronáutica nacional fue en 2005, se reportaron 77, de los cuales 176 víctimas eran del vuelo de la West Caribbean que se precipitó en Machiques.
Los estados que mayor números de tragedias aéreas han reportado en los últimos años son Miranda con 52 casos, Bolívar tiene 52, Vargas reportó 25, las Dependencias Federales 23 y Carabobo 21. El Zulia está en el sexto lugar con 20 siniestros.
El problema nacional se agudiza porque no hay culpables, aún cuando se comprueba que el accidente lo provocó la impericia de la aerolínea o los pilotos. El caso más representativo fue el vuelo 518 de Santa Bárbara Airlines, donde se demostró que los giróscopos no funcionaban y aún así aprobaron salida al vuelo. El resultado fue 46 muertos. Hasta la fecha los familiares exigen justicia.
Desfasado
Enrique Martín, miembro de la ONG Rescate Humboldt explicó que una de las principales causantes de estos incidentes es que la flota aérea civil venezolana tiene entre 35 y 40 años de servicio. Además está el hecho de que las aerolíneas han aumentado la cantidad de rutas y horas de vuelo.
En teoría no debería ser un impedimento si se efectúa un mantenimiento adecuado a las aeronaves. “El problema está en que la tecnología avanza y cada vez es más difícil encontrar los repuestos para los aviones”.
Una prueba de lo antiguo de los aparatos venezolanos es que en el mundo hay aeropuertos que no dejan aterrizar naves nacionales por considerarlas ruidosas y contaminantes.
A juicio de Martín una solución al problema parte del hecho de incluir en las discusiones que ya adelantan el Instituto Nacional de Aeronáutica Civil (Inac) y las aerolíneas, a los gremios y a los usuarios. “A fin de cuentas sin los pasajeros quienes pasan los sustos”.
Se le salen las ruedas a un avión en Maturín
Con un accidente de Venezolana de Aviación suman cinco los eventos registrados en el país en al menos 48 horas. Al Boeing 737-200 reg YV296T se le explotaron los cauchos traseros poco antes de despegar del Aeropuerto Internacional de Maiquetía, desde Maturín.
Los bomberos aeronáuticos vaciaron espuma sobre la pista para evitar un incendio mientras desalojaban a la tripulación. No hubo heridos.
Fuera de control
El primer incidente ocurrió el lunes a las 8.55 de la noche. El avión que salió de Caracas aterrizó de emergencia. Con el impacto los dos motores se incendiaron y las turbinas quedaron parcialmente desprendidas. La segunda contingencia ocurrió cuatro horas más tarde. Los pasajeros del vuelo 0342 de Aserca avistaron humo en la cabina. La tripulación decidió regresar al punto de salida minutos después de despegar. Los pasajeros de los tres vuelos resultaron ilesos en los aterrizajes forzosos.
Un tercer incidente ocurrió el martes pasado en el aeropuerto de Ciudad Bolívar. El vuelo 747 estaba en la cabecera de la pista listo para arrancar cuando la tripulación tuvo que suspender el viaje por una falla en la turbina izquierda. El piloto regresó para verificar la irregularidad. Ciento nueve pasajeros iban a bordo.
El pasado miércoles una nave de Avior que cubría la ruta Maiquetía-Aruba se declaró en emergencia a los cinco minutos del vuelo por lo que debió aterrizar en el aeródromo. Perdió el sistema hidráulico en el aire.
Jéssika Ferrer Palma – jferrer@laverdad.com
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