CONSTRUYAMOS UNA VENEZUELA MEJOR
(Los niños Venezolanos)
Cristian Silva
venezuelacristian@gmail.com
Telf.: 0414-3938901
El pasado 17 de julio con muchas piñatas, cuentos, payasos, tortas y golosinas la chiquillería celebró el día internacional del niño. Quienes en este momento no somos tan jóvenes recordamos aquellos hermosos días cuando los papagayos o voladores, perinolas, boliches, muñecas, el jugar a Batman, vaqueros o tarzán meciéndonos en bejucos sobre los ríos y sobre todo jugando con trompos hechos por nosotros mismos… “¡báilame ese trompo en la uña Rafael!”
Los niños de hoy deben disfrutar al máximo las actividades relativas a sus respectivas edades jugando con sus carritos, metras, muñecas, cocinas; recordándoles su condición de criaturas especiales y benditas por Dios a tal grado que Jesucristo dijo: “dejad a los niños acercarse a mi pues a ellos pertenece el reino de Dios”. (Lucas 18:16).
Los padres deben ayudar a sus pequeños hijos a no dejarse absorber totalmente por el mundo cibernético y virtual de las computadoras; los juegos naturales ninguna maquina podrá sustituirlos.
Los niños venezolanos nacidos en los últimos doce años están sometidos a una dicotomía ideológica y de valores culturales ajenos a nuestro entorno y realidad. Sus ídolos ya no son el Mariscal Sucre, los Generales Páez, Bermúdez o Mariño entro otros, sino sus próceres están siendo sustituidos por Ernesto “Che” Guevara, Carlos Mart, Mao, Raúl Castro, Fidel Castro y por un niño “SIMONCITO” Bolívar que desprecia a la población con pensamiento libre, abierto y democrático llamándolos oligarcas, pitiyanquis e imperialistas.
El niño Simón Bolívar solo pensó en un mundo más justo y humano lleno de libertad, unión, paz, respeto a todas las personas, a la propiedad privada y un país lleno de prosperidad sin esclavitud de ninguna naturaleza.
Los actuales niños venezolanos deben escuchar al niño Jesús cuando dijo: “Conoces la verdad porque ella te hará libre”. (Juan 8:32). Y la verdad está ante tus ojos: un país dividido, lleno de odio y violencia; un país destruido, sin alimentos, sin electricidad; con los caminos, calles, avenidas, carreteras y autopistas destrozadas; una sociedad hecha pedazos por la delincuencia, el hampa, la inseguridad social jurídica y ciudadana; un país donde no funcionan los centros dispensadores de salud y donde a los “hombres libres” se les encarcela, neutraliza e inhabilitan políticamente. Este no es el país con el cual sueñan los niños venezolanos.
Para terminar, en mi condición de precandidato a Diputado al Consejo Legislativo del estado Sucre quiero recordar otras palabras del niño Jesús hecho hombre cuando dijo: “bienaventurados sean todos los que trabajan por la paz o pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios”.
¡¡¡CANDELA!!!
Reenvíalo, imprímelo, fotocópialo y pásalo.
Cumaná 31/07/2011
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